domingo, 22 de enero de 2017

La Moda del Siglo XVII

Durante Felipe III, jubones cortos de nesgas y alargados, con mangas ajustadas; coletos de ante, ropilla, casaca o sayuelo, calzones o medias.
Altos cuellos bordados, gorgueras y cuellos de encaje, que se sustituyen por una golilla lisa.
Los franceses usan chaquetas con faldas adornadas hasta las rodillas, jubón corto y tufos, gorras con cintillos y sombreros de cubilete con anchas alas.
Al final del siglo surgen las pelucas.
Zapatos de punta roma con orejas, hebillas o lazos y zapatos o botas altas, que más tarde llevan tacón alto con un gran lazo.

El traje femenino se transforma escasamente. Con Felipe IV, los verdugados se amplían volumino samente.
Saya entera. Jubones o corpiños descotados. Mangas amplias. Joyeles y encajes. Al influir la moda francesa, reducen la falda su amplitud y las mangas son con festón o largas y abiertas. Casacas, cuello alto y guantes.
Melena con raya al lado. Tirabuzones, lazos y joyas.
Chaperoncillo de terciopelo con una pluma. Toca de terciopelo con joyas y plumas o sujeta a la frente.
Gorrito o caperuza, mantos, grandes velos.
Zapatos o chapines de punta achatada, que luego se estrechan y tacón alto.

El mejor arte hecho en el siglo XVII.

 Diego Velázquez trabajó para Felipe IV durante casi cuatro décadas, a través de sus magistrales retratos podemos apreciar los diversos cambios que se produjeron en la moda española del siglo XVII. Como ya he señalado en varias ocasiones, la indumentaria masculina fue bastante inmovilista. Estaba formada por tres piezas básicas: jubón, ropilla y calzas, con el negro como color predominante. La moda femenina, en cambio, llegó a unas cotas de lujo y ostentación difícilmente comprensibles. La gorguera fue abandonada por los hombres en 1623 debido a una pragmática que trataba de erradicar los altísimos gastos que suponían estos cuellos, mientras que las damas las siguieron usando algunos años mas tal y como atestigua la obra del pintor sevillano. Este complicadísimo adorno no solamente se usó en España sino que también otros países cayeron en tal despropósito siendo los encajes flamencos los mas valorados.

Vestuario Flamenco.


La indumentaria femenina en España durante casi todo el siglo XVII estuvo bastante alejada de influencias extranjeras siguiendo sus propios gustos y preceptos. Hoy vamos a fijarnos en varios retratos de Isabel de Borbón (1602-1644) para comprobar cómo era la moda en la corte madrileña. Doña Isabel fue reina consorte de España por su matrimonio con Felipe IV, siendo hija de Enrique IV, primer rey de la dinastía borbónica en Francia y María de Médicis. Diego Velázquez la pintó en varias ocasiones, se trata de retratos de aparato en los que la reina aparece de cuerpo entero con una postura bastante hierática, sin duda influenciada por el pesado atuendo que porta. Doña Isabel luce un sayo (cuerpo) muy ceñido e independiente de la basquiña (falda). El sayo remata en punta y queda completamente rígido, para que esto fuera posible se introducía una varilla central llamada busc (procedente del italiano busco , astilla) que solía estar fabricadas con marfil, hueso, madera o metal, y a veces adornada con preciosos motivos. Esta varilla que llegaba a pesar hasta un kilo, se podía sacar para que la señora tomara asiento con algo menos de incomodidad.


Tendencia Mundial.


VESTIDO MASCULINO: Estaba compuesto por la casaca, chupa y calzón ahora llamados chaqueta, chaleco y pantalón. Llevaban una camisa de mangas largas y los calzoncillos hasta las rodillas. También llevaban medias de seda, lana o algodón. La calidad de las telas dependía de las riquezas de cada uno. Los hombres ricos usaban las camisola, sin cuello, con una abertura sobre el pecho que decoraban con la chorrera y guirindola, volante de tela fina o de encaje que también adornaba el final de las mangas de la camisa. Con el paso del tiempo el vestido masculino fue cambiando debido a que la silueta no era la misma que a principios del siglo. Cada vez necesitaban menos tela y fueron más estilizados.

ESTILO ROCOCÓ: VESTIDO A LA FRANCESA: Costa de una falda y una sobrefalda y un peto triangular que cubría el pecho y el estomago bajo la cobertura frontal del vestido. Se llevaban encima del corsé y guardainfantes encargadas de formar la silueta.


Estilo Rocoso.
PETO: Estaban bordados en sedas de colores e hilos metálicos que dibujan motivos florales decorado con un encaje de punto de España. Cerraban por delante los vestidos del siglo XVIII.

El peto como instrumento.

CASACA: Llega hasta la cadera, con corte en la cintura y pliegues en los lados. La manga tiene forma triangular. El tejido es de la época de 1730 - 1740. Se usaban en la primera mitad del siglo XVIII.
Vestuario Masculino.

MODA MASCULINA: La moda masculina en el neoclasicismo no era muy diferente a la época del rococó. Se seguían usando la chupa, la casaca, las medias largas, el calzón y las mangas largas. Cada vez se necesitaba menos tela puesto que la figura de los hombres de esta época fue cambiando y era más estilizada.

Adornos y Complementos

ZAPATOS: Se caracterizan por su elevado tacón, situados en la combadura del pie para dar una mayor estabilidad. Durante el siglo XVIII no había diferencia en la horma entre el pie derecho y el izquierdo. Además del vestido, en el siglo XVIII se dedicó especial atención entre las capas altas de la sociedad a los complementos y adornos.

Zapatos Femenino de Moda.

GUANTES:

* Mitón corto en seda: están enriquecidos con hilo en la decoración de los costados. La boca de mitón se remata con una decoración de punto calado.

* Guantes largos: llegan hasta el antebrazo. Están realizados con piel de cabritilla y con la boca recortada a tijera. Decorados con hilo de seda y algunos con motivos florales


Los Mejores Guantes de esa Época
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ABANICO: Fue un complemento esencial de la moda, Se realizaba con materiales de auténtico lujo, y eran ricamente decorados por artistas famosos. Era un instrumento de la coquetería femenina, creándose un lenguaje propio empleando en las artes de la seducción.

los Abanicos.

PEINADOS Y MAQUILLAJE: El adorno preferido son las plumas, los peinados se coronan con extravagantes construcciones como, por ejemplo, un velero. El siglo XVIII se consideraba como el siglo de la “mujer”, pues los peinados y cortes de pelo reflejaron mucho las tendencias generales de la moda y el estilo rococó se definieron en este siglo. Los primeros peinados de la mujer de esta época son sencillos y empolvados. A partir de 1764, se ven nobles ricas burguesas con peinados que crecen cada vez mas en altura y que alcanza la máxima en 1778.
Los mejores Momentos.



VÍDEO DEL SIGLO XVII



















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